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PARASHAT HASHAVÚA: VAIEJÍ

Las Bendiciones de Efraim y Menashe

Jacob, consciente de que está a punto de morir, reúne a sus 12 hijos para que reciban una bendición.

Pero en primer lugar Jacob llama a dos de sus nietos, los hijos de Yosef, Efraim y Menashe, para que reciban una bendición. Pero, ¿por qué Jacob le da prioridad a los nietos por sobre los hijos para recibir una bendición?

Los comentaristas explican (y todos los abuelos lo saben) que la alegría de tener nietos es incluso más grande que la alegría de tener hijos. ¿Por qué es esto?

La mayoría de las criaturas del mundo tienen relaciones padre-hijo, ya sea una madre protegiendo a sus cachorros o una madre alimentando a sus pequeños polluelos. Sin embargo, sólo entre los seres humanos existe el concepto de los nietos, el concepto de trascender más allá de una sola generación. Este efecto es producto de nuestra alma espiritual que tiene sus raíces en el infinito. Ser un abuelo, por lo tanto, nos conecta profundamente a nuestra singularidad como seres humanos.

Shabat Shalom,
Rab Shraga Simmons
www.aishlatino.com

HAFTARAT VAIEJÍ

En la parashah Vaijí habíamos leído cómo los días del patriarca Iaacov tocaban a su fin y cómo éste bendice a sus hijos y les formula su último deseo, antes de fallecer.

En esta Haftarah es el ey David quien siente su fin próximo y quien hace su testamento, frente a su hijo, Shelomóh, quien lo sustituirá en el trono.

Los hechos del futuro habían ocupado la mente del patriarca, en ese momento de verdad, así como ocurre con el Rey David, preocupado esencialmente por el reino y por la continuidad de su hijo bienamado, Shelomóh.

Esta podrá quedar asegurada, únicamente, si el rey fuera fiel a la Torah de Mosheh, en todos sus detalles y minucias, no en las generalidades de la misma.

Las palabras de David en el vers. 2 y 3 nos recuerdan, en primer lugar, las palabras de Mosheh a su sucesor, Iehoshuah Bin Nun y, en definitiva, lo que la Tora pide y espera de todos los reyes de Israel.

La misma Tora prescribe, en cuanto a la conducta del rey se refiere: "Cuando el rey se siente sobre su trono real, habrá de escribir una copia de la Torah, ésta, sobre un libro (que copuará de ante los cohanim y los Levitas).  Ella estará con él y él leerá en este libro todos los días de su vida para que aprenda a venerar a Adon-i su D?s, observando todas las palabras de la Tora, ésta, y las leyes éstas, para cumplirlas, para que no se enaltezca su corazón por sobre sus hermanos y para no apartarse de este precepto, ni a la derecha ni a la izquierda, para que se alarguen los días de su reinado, él y sus hijos en el seno del pueblo de Israel" (Deut. 17:18-20)

Libro de Génesis y Haftarot en versión castellana
Traducción, supervisión, selección exegética,
notas y comentarios del Rabino Marcos Edery

NOTICIAS DEL MUNDO

A 80 AÑOS DE LA SEMANA TRAGICA- UN POGROM EN BUENOS AIRES ( Enero de 1919)


(O.S.A.) Un aspecto poco conocido de la Semana Trágica de enero de 1919 fue la persecución Antisemita supuestamente organizada por el Comité de la Capital de la Unión Cívica Radical , durante el gobierno del presidente Hipólito Yrigoyen. Se trata de un tema tabú en nuestra historia, como tantos otros.

También se destaca la personalidad del dirigente yrigoyenista Francisco Beiró, que se enfrentó con sus propios compañeros políticos y con las fuerzas de extrema derecha, en defensa de los judíos
agredidos.Pablo R. Fihman investigó durante largos años la cuestión y reunió valiosa documentación que entregó a la Fundación Juan B. Justo. Al cumplirse o chen ta años de aquellos dramáticos sucesos resulta de gran interés histórico dejar constancia de una investigación ignorada hasta ahora.

Una tarde de agosto de 1997, Pablo R. Fihman se acercó a las oficinas de la Fundación Juan B. Justo y entregó el resultado de una extensa investigación que le llevó varios años de trabajo. Contenía documentos, informaciones periodísticas, fichas con apuntes sobre obras dedicadas a la Semana Trágica de 1919 y una breve versión novelada -sobre base documental -, que llevaba como título El grito olvidado, sobre la persecución antisemita y el establecimiento de un pogrom (1), en los barrios de Once y Villa Crespo, en pleno Buenos Aires, poco después de terminar el levantamiento obrero que conmovió a todos los argentinos y países limítrofes, en los tiempos del presidente Hipólito Yrigoyen.

A un año de la Operación Plomo Fundido: Israel destaca la relativa tranquilidad que se vive en el sur del país


Itongadol/AJN. (Jerusalem).- A casi un año del comienzo de la ofensiva israelí contra la organización islámica Hamas, en la Franja de Gaza, el gobierno hebreo destacó la “relativa tranquilidad” que se vive en las comunidades del sur del país.
En declaraciones a la Agencia Judía de Noticias, el director del Departamento de América Latina de la Cancillería israelí, Alexander Ben Tzvi, indicó que una paz duradera en la región se alcanzará “cuando Hamas y estos grupos palestinos entiendan que para obtener algo deben reconocer todos los derechos y acuerdo firmados con la Autoridad Palestina y dejen el terrorismo por completo”. Tras el final de la operación militar, el Ejército israelí contabilizó 275 ataques con cohetes a las comunidades del sur.

PARASHAT HASHAVÚA: VAIGASH

Las curiosas vueltas de la vida: Yosef, el niño mimado y malcriado, odiado por sus hermanos y vendido por estos como esclavo a una caravana ismaelita, se ha convertido en amo y señor del Reino de Egipto, mano derecha del Faraón. De esclavo a dirigente del país más poderoso de la Tierra; casi que una versión bíblica del sueño americano.



En este momento comienza nuestra Parashá de hoy, Vayigash, con el sueño temprano de Yosef vuelto realidad: sus hermanos prosternados ante él y envueltos en una trampa de la que no ven salida posible. El diálogo entre Yosef, aún no reconocido por sus hermanos, y Yehuda, quien en ausencia de su padre actúa como vocero de la familia, es apasionado e impresionante.



Yosef ha amenazado con encarcelar a Biniamin, su hermano menor, por el aparente robo de una copa. Yehuda sabe que su padre, quien aún llora la ausencia de Yosef, no podría resistir la pérdida del segundo hijo de Rajel. La trampa se ha cerrado alrededor de los hermanos. Son los mismos hermanos que fueron capaces de venderlo como esclavo años atrás. Los mismos que mintieron a su padre Yaacov y le permitieron creer que su hijo Yosef había muerto.
¿Cuáles habrán podido ser los sentimientos de Yosef en estos momentos?



Más tarde, él mismo los tranquilizaría diciéndoles que no les guardaba rencor y que había sido Dios quien le había mandado a Egipto, para salvarlos del hambre. No me cabe duda, sin embargo, de que al reconocer a sus hermanos, Yosef tiene que haber sentido algún tipo de resentimiento. Su tiempo en la cárcel, su servidumbre en casa de Potifar, su infancia y adolescencia interrumpidas tienen que haber pasado por su mente.



Y ahora, convertido en un hombre poderoso, tiene la opción, tal vez hasta la tentación, de desquitarse por todos esos sufrimientos. Pero no lo hace. Pero tampoco se presenta de inmediato, aunque desespera por saber de su padre y de su hermano menor.
Su plan, concebido con astucia y rapidez, tiene por objeto el permitirle evaluar a aquellos que justamente consideraba sus verdugos. ¿Habrían cambiado? ¿Habrían madurado? ¿Merecerían su perdón? Porque es fácil simular arrepentimiento, incluso sentirlo, cuando no estamos sometidos a la misma tentación o al mismo estímulo que nos llevó originalmente a la falta.



Siglos más tarde, Maimónides escribiría que la Teshuvá Sheleimá, el arrepentimiento completo, solo es posible cuando aquel que ha cometido una falta es colocado exactamente en la misma situación que lo llevó a transgredir en la primera ocasión. Y esto es exactamente lo que hace Yosef; en su trampa, sus hermanos están en casi la misma situación y Yosef ignora cuál será su respuesta. ¿Tomará Yehuda el camino fácil, permitiendo que su hermano pequeño quede cautivo en una prisión egipcia o arriesgará su propio cuello en beneficio de su hermano y de su padre?



Imaginen el alivio de Yosef cuando oye decir a Yehuda:
“Si no lo llevo (a Biniamin) de regreso, seré culpable ante mi padre por siempre. Por tanto permite por favor que sea tu siervo quien se quede como esclavo de mi señor en lugar del niño, y permite que el niño vuelva con sus hermanos. Porque ¿cómo podría yo volver con mi padre si el niño no está conmigo? Permite que no sea yo testigo de la aflicción que cubriría a mi padre.”



En estas poderosas líneas, Yehuda revela el tremendo crecimiento interior que ha transformado su carácter. Siendo un muchacho, sus celos de Yosef y su egocentrismo lo cegaron. No fue capaz de ver la tragedia en que estaba sumergiendo a Yosef, ni el dolor que le impuso a su pobre padre. Falto de experiencia en la vida, no podía comprender la profundidad del dolor de un padre.



Ahora, Yehuda tiene él mismo una experiencia de vida a través de la cual puede filtrar este nuevo desafío: conoce el dolor de padre, ya que él mismo ha perdido a dos de sus hijos. Sus propias ambiciones han sido largamente realizadas y es el vocero de sus hermanos. Escrutando en sus experiencias de dolor, pérdida y realización, Yehuda es capaz de consagrarse a un camino más difícil pero que es el moralmente correcto.



Yehuda nos muestra una Teshuvá Sheleimá. Una vez más, está ante la posibilidad de condenar a un hermano a la esclavitud para su propio beneficio personal, pero toma otra opción y se muestra verdaderamente cambiado. Ahora será capaz de liderar a un pueblo hacia su pacto histórico, hacia su Brit con Dios.
Y ante eso termina la resistencia de Yosef. Cualquier cosa que haya pasado por su cabeza en relación a sus hermanos es ya cosa del pasado. Embargado por la emoción, hace salir a todos de la sala donde se encuentran y se presenta ante ellos con simples palabras: “Yo soy Yosef.”



Final feliz para una historia que pudo haber terminado muy mal.
Y una reflexión final: los finales felices en las historias de encuentros y desencuentros con hermanos, familia, comunidad y sociedad, requieren de todas las virtudes aquí exhibidas: Teshuvá, crecimiento interior, madurez y una infinita capacidad de perdón.



Shabat shalom,
Por el Rabino Mario Gurevich,
Sinagoga Beth Israel, Aruba

HAFTARAT VAIGASH

El profeta Iejezkel que era hijo de Buzí, el sacerdote, fue exiliado, junto con los primeros exiliados, en los días del rey Iehoiajín en el año 597.

La primera profecía de él, que figura en el capítulo primero de su libro, fue pronunciada en el año quinto de ese exilio.

Iejezkel era sacerdote, seguramente, de los descendientes de Tsadok que eran los sacerdotes que estaban en actividad en el templo de Ierushalaim.

Iejezkel, el profeta, residía en Babel, en el seno de los exiliados, en un lugar llamado Tel Aviv, a orillas del río Kebar.

Este profeta, es llamado también, con el nombre de Ben-Adam -hijo del hombre- o mortal.

A él le tocó vivir la difícil época de exilio y la destrucción de Ierushalaim.

A él pertenecen profecía como mahaséh Mercaváh -la profecía de la carroza celestial- que ha servido de base para el Misticismo Talmúdico, así como la profecía denominada Hahatsamot Haieveshot -los huesos secos- que habla de la resurrección y del renacimiento del pueblo de Israel.

En ese renacimiento del pueblo de Israel el profeta ve la reunificación de todas las tribus de Israel bajo un rey de la ninastía de David y observando la Tora que Di-s nos había otorgado.

La analogía entre la Haftarah y la Parashah "Vaigash" es evidente, pues mientras que en la Parashah somos testigos de la reconciliación entre Iosef y sus hermanos, como individuos, en la Jaftarah, Iejezkel vaticina la reunificación de las tribus de Israel, descendientes de Iaacov.


Libro de Génesis y Haftarot en versión castellana
Traducción, supervisión, selección exegética,
notas y comentarios del Rabino Marcos Edery

ABAJO LAS ARMAS

Entre los días 7 y 12 de Noviembre, nuestro Seminarista Ioni Shalom, participó representando a nuestra comunidad y al Congreso Judío Latinoamericano, del Congreso de la Campaña Juvenil de Seguridad Compartida, donde se trabajó en distintos espacios de capacitación sobre temas de armamento, seguridad nuclear y políticas armamentistas en la actualidad.

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EL AYUNO DEL 10 DE TEVET - 27/12/2009

Desde el día en que el pueblo de Israel entró a la tierra de Israel, bajo el liderazgo de Iehoshúa, el pueblo habitó la tierra por un período de 850 años; y 20 generaciones de hijos y nietos nacieron allí, hasta que el malvado Nabucodonosor, rey de Babilonia, se levantó en contra de ellos y los llevó al exilio. Dentro de este período, 440 años pasaron hasta la construcción del primer Bet Hamikdash - Templo de Jerusalem - a manos del rey Shlomó, y otros 410 años pasaron hasta que el ejército babilonio lo destruyó.


Cuando el pueblo de Israel entró a la tierra de Israel por primera vez, fue para vivir allí eternamente, puesto que así se lo había prometido Di-s a Abraham:"Toda la tierra que tú ves, Yo te la daré a ti y a tu descendencia para siempre" (Bereshit - Génesis - 13:15). Pero Di-s puso una sola condición: el cumplimiento de la Torá y los preceptos. El comentarista Rashí explica que esto puede ser comparado a un príncipe al que se le dió comida en estado de putrefacción, y él no pudo retenerla dentro de su cuerpo y la vomitó. Similarmente, la Tierra de Israel no puede retener a aquellos que transgreden Su voluntad.


Muchas de las generaciones de judíos que habitaron la tierra de Israel fracasaron en cumplir con los mandamientos de Di-s, manchando la tierra mediante la adoración de ídolos. Ellos abandonaron al Di-s de sus padres, trayendo así el enojo de Di-s sobre Iehudá y Jerusalem por sus pecados. Di-s envió profetas para que los amonesten, para hacerlos arrepentirse y retornar hacia Él, pero el pueblo no escuchó, como vemos en las escrituras:


"Incluso los líderes de los sacerdotes y las personas, transgredieron grandemente a través de todas las abominaciones de las naciones, y ellos violaron la Casa de Di-s la cual Él ha santificado en Jerusalem. Y el Di-s de sus padres, envió mensajeros rápidamente, pues Él tenía compasión por Su pueblo y Su lugar, pero ellos se rieron del mensajero de Di-s, despreciaron Su palabra y se burlaron de Sus profetas, hasta que el enojo de Di-s se levantó en contra de Su pueblo, hasta que no hubo más remedio" (Divré Haiamim II - II Crónicas - 36:14-16).


En el Midrash, Nuestros Sabios dijeron:


¿A qué pueden ser comparadas las diez tribus, la tribu de Iehudá y la tribu de Biniamín? A dos personas que estaban usando una capa nueva para cubrirse a si mismas durante la estación de las lluvias. Una tironeaba de un lado y la otra tironeaba del otro lado, hasta que la capa se rompió. De la misma manera, las diez tribus no desistieron de cometer idolatría en Shomrón, y las tribus de Iehudá y Biniamín no desistieron de cometer idolatría en Jerusalem, hasta que causaron la destrucción de Jerusalem" (Eijá Rabá, petijtá).


En los siguientes versículos encontramos la razón del ayuno del diez de Tevet:


"Y fue en el noveno año de su reinado, en el décimo mes (Tevet), en el décimo día, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó con todo su ejército a Jerusalem, y acampó alrededor de ella y construyó torres en todo su alrededor. Y la ciudad quedó sitiada hasta el año 11 del reinado del rey Tzidkiahu. En el noveno día (del mes de Tamuz) el hambre en la ciudad fue muy severo y no había pan para comer. Y penetraron en la ciudad…" (Melajim II - II Reyes - 25:1-4).


"Y en el quinto mes (Av) en el diez del mes… Nebuzaradán el asesino, vino… y él quemó la Casa de Di-s y el palacio del rey, y todas las casas en Jerusalem… Y todas las murallas que rodeaban Jerusalem fueron destruidas… Y la multitud que quedó fue exiliada por Nebuzaradán"(Irmiahu - Jeremías - 52:12-15).


Nosotros vemos entonces, que el diez de Tevet - el día en el cual comenzó el sitio de Jerusalem - fue el comienzo de una cadena de calamidades que terminaron finalmente con la destrucción del Bet Hamikdash y es por eso que esta fecha fue decretada como día de ayuno público.


"Di-s destruirá a la muerte para siempre, borrará las lágrimas de todos los rostros y hará que Su pueblo no sea avergonzado nuevamente…"(Ieshaiahu - Isaías - 25:8)


Fuente: http://www.judaismohoy.com/